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Desarrollo Sostenible Marino

Referencia histórica y concepto

A principios de los años 70 coinciden dos acontecimientos, por un lado el nacimiento de los movimientos antinucleares y por otro la publicación, por el Club de Roma del informe sobre los limites del crecimiento, lo que era ya un síntoma de la crisis de la fe ciega en el desarrollo ilimitado.

En 1987, a partir del denominado informe Brutland nace el concepto de Desarrollo sostenible, definido como “satisfacer las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”.

La crisis ecológica ya se evidencia como un problema de primera magnitud, de tal forma que desde la ONU se realiza la Cumbre de la Tierra, también llamada Conferencia de Río, lo que supuso, desde el punto de vista institucional, una inflexión en lo que a sensibilización en la problemática ambiental se refiere.

Todo esto ha supuesto un aumento considerable de políticas concretas en temas ambientales, pero paradójicamente la situación en el ámbito global no deja de empeorar, fenómeno que quedó constatado en la cumbre de Johannesburgo, diez años después.

A simple vista el término parece sencillo e inequívoco, tal y como lo define el informe Brutland, pero con una mirada mas detallada, surgen las dudas, ¿Qué necesidades?, ¿Las del norte o las del sur?, ¿Las de los ricos o las de los pobres?, ¿Las de ahora o las de pasado mañana?.

La sostenibilidad integral debe encontrar un equilibrio entre las dimensiones sociales, ambientales y económicas, de hecho no debería existir esa diferenciación entre las tres. En este equilibrio deben eliminarse todas las relaciones de explotación entre ellas.

Existen, en literatura sobre desarrollo sostenible, tres o incluso cuatro interpretaciones o discursos:

    * Una primera, la más potente e incoherente, sería el crecimiento sostenible en el que el mercado y el capital son los únicos capaces de atender las demandas ambientales. Para generar una mejora en el medio es imprescindible que esta sea también rentable, o lo que es lo mismo, que el medio ambiente genere riqueza. Discurso apoyado por las grandes empresas y ocultamente por el estado.

    * Un segundo discurso sería el de la modernización ecológica o economía verde, con la reivindicación de la internalización de los costos ambientales, con impuestos ecológicos como forma de freno al grave deterioro ambiental. Lo que podría denominarse “los que contaminan pagan y los que no lo hacen o lo disminuyen obtienen beneficios”, lo que no deja de ser interesante, los que pueden pagar pueden devastar. Este es el discurso institucional y ocultamente el de las empresas.

Las dos últimas interpretaciones son las que defienden los movimientos sociales, verdaderos impulsores del desarrollo sostenible:

    * Un cambio en las formas de producción y consumo en el norte, justicia social para con el sur y democracia participativa.

    * Un autentico replanteamineto de las formas de vida y una ecología profunda o vuelta a la naturaleza.

Desarrollo Sostenible.

Definición y clarificación conceptual.

La idea de conciliar desarrollo económico y conservación de los ecosistemas naturales se ha enunciado en numerosos informes y de diferentes formas desde los años 70. Sin embargo, ninguna expresión ha tenido el éxito de aceptación que ha alcanzado el término desarrollo sostenible, según la definición dada en 1987 por la Comisión de Medio Ambiente de Naciones Unidas en el Informe “Nuestro Futuro Común” (también conocido como “Informe Brundtland”, en referencia a la presidenta de la Comisión, Gro Harlem Brundtland).

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“El desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades actuales sin poner en peligro la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades”.


Esta es la definición más aceptada y más extendida del concepto. Sin embargo, tras el Informe Brundtland el concepto desarrollo sostenible seguirá redefiniéndose y distintos organismos expresarán su propia definición:.


- La Unión Mundial de la Conservación (Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas y Fondo Mundial de la Naturaleza, 1991) lo define en estos términos: “El desarrollo sostenible implica la mejora de la calidad de vida dentro de los límites de los ecosistemas”.

- El Consejo Internacional de Iniciativas Ambientales Locales (ICLEI) (1994) lo define de esta otra manera: “Aquél que ofrece servicios ambientales, sociales y económicos básicos a todos los miembros de una comunidad sin poner en peligro la viabilidad de los sistemas naturales, construidos y sociales de los que depende la oferta de servicios”.

En cualquiera caso, sea cual sea la definición que se proponga, lo cierto es que se trata de un concepto ligado principalmente a la reflexión económica y ecológica. Lo que motivo su aparición fue la necesidad de un mejor conocimiento del grado de incidencia del desarrollo económico sobre el medio natural y social, con el fin de reencauzarlo para hacerlo social y ecológicamente sostenible.

Sin embargo, en general este término está siendo empleado de manera retórica y banal por parte de políticos, técnicos, empresarios y ciudadanos, que con frecuencia lo utilizan para justificar proyectos y comportamientos absolutamente insostenibles. Por ello, se hace precisa una clarificación conceptual como condición necesaria para su adecuada puesta en practica.

Costa_Manejo.jpgEl término desarrollo sostenible integra de un modo ambiguo dos ámbitos de razonamiento diferentes, el del pensamiento económico tradicional y el de la ecología. En el primero, la noción de desarrollo presupone la idea de crecimiento ilimitado de la producción, y se refiere a los agregados monetarios homogéneos de esa producción. En el segundo, la noción de sostenibilidad hace referencia a procesos físicos de producción singulares y heterogéneos, que son sostenibles en la medida en que se realizan siguiendo los principios de funcionamiento de los ecosistemas naturales.

Desarrollo y crecimiento económico son ideas que están establecidas en el sistema de razonamiento actual y que dificultan la prevalencia del término sostenibilidad, tal y como observan los defensores de la economía ecológica (J. M. Naredo, Martínez Alier, Aguilera Klint). La idea de crecimiento o desarrollo económico, que se refiere a los agregados de renta o producto nacional, es decir, a los agregados monetarios, por definición excluye en su planteamiento la naturaleza física heterogénea de los procesos que los generan, careciendo por tanto de criterios para enjuiciar la sostenibilidad de la realidad física subyacente. Por consiguiente, el marco de razonamiento para comprender y evaluar la sostenibilidad de nuestros sistemas de producción, distribución, consumo y urbanización, no puede ofrecerlo la economía clásica, sino la física y la ecología (la economía de la naturaleza).

Desde la perspectiva económica, se identifican los términos crecimiento sostenido y desarrollo sostenible, de manera que se tergiversa la noción de sostenibilidad con el fin de reforzar las tradicionales ideas de crecimiento, desarrollo y progreso, que habían sido fuertemente cuestionadas en los años 70. Esta manipulación sirve, en definitiva, para mantener la idea de la posibilidad del crecimiento o desarrollo económico tradicional sin destrucción ambiental.

Desde la perspectiva ecológica, el concepto de sostenibilidad es muy diferente, significa que los sistemas económico-sociales han de ser reproducibles a corto, medio y largo plazo sin deteriorar los ecosistemas naturales en los que se apoyan. Es decir, la sostenibilidad o sustentabilidad es viabilidad ecológica: los sistemas socioeconómicos que funcionan destruyendo sus base biofísica son insostenibles.

En definitiva, los diversos planteamientos del término pueden ir desde lo que José Manuel Naredo y Salvador Rueda consideran sostenibilidad débil, reflexionando desde la perspectiva monetaria propia de la economía, o desde la sostenbilidad fuerte, donde el asunto se trata desde la perspectiva ecológica y las ciencias de la naturaleza. Sólo en este segundo sentido puede hablarse, con propiedad, de sostenibilidad.

No obstante, la sostenibilidad, entendida como viabilidad ecológica, es un principio genérico que puede materializarse en diversos modelos económicos y sociales. A pesar de que se presta a un uso ambiguo y retórico, el concepto de desarrollo sostenible elaborado por la Comisión Brundtland y las posteriores concreciones que han aportado la Agenda 21 o la Estrategia de Desarrollo Sostenible de la UE de 2001, ofrecen una especificación de la idea de sostenibilidad ecológica. Y, para ello, introducen principios que no están comprendidos en la idea ecológica de sostenibilidad.

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Siglo 21
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Tanto el Protocolo de Kioto (Convenio sobre Cambio Climático) como el de Cartagena (Convenio sobre Diversidad Biológica) se han convertido en el presente en ámbitos de negociaciones económicas y comerciales, más propias de cuestiones relativas a la Organización Mundial de Comercio (OMC) que a los problemas ambientales por los cuales han surgido. Así, en la mayoría de los casos, los movimientos ecologistas de los países industrializados se orientan hacia la conservación de la naturaleza, al tiempo que los problemas asociados con la sobreexplotación de los recursos son transferidos a los países más pobres. En este sentido, es posible hacer una distinción entre los movimientos "ecologistas" o "conservacionistas" de los países industrializados y los movimientos "ambientalistas" de los países pobres. Mientras el ecologismo de los primeros surge como una ética y una estética de la naturaleza, como movimientos de conciencia que desearían salvar al planeta del desastre ecológico, éstos no cuestionan el orden económico dominante. Por su parte, los movimientos "ambientalistas" en los países pobres emergen en respuesta a la destrucción de la naturaleza y la desposesión de sus formas de vida y de sus medios de producción, promoviendo la transformación del orden económico dominante y la construcción de una racionalidad productiva alternativa.

Dos de las situaciones más graves que hoy enfrenta la sociedad son: las grandes necesidades de una población creciente y la degradación del ambiente y de los recursos naturales. Estos problemas están íntimamente relacionados ya que para satisfacer tales necesidades se requiere aumentar la capacidad productiva de los recursos naturales, la cual ya tiene sus límites. La clave de un crecimiento sostenible no es pues producir menos, sino hacerlo de forma diferente. El desarrollo sostenible se propone, entonces, como el mecanismo que puede evitar tal conflicto y permitir a las sociedades actuales y futuras mantener y/o elevar su calidad de vida, además de conservar y restaurar los recursos naturales. Esta visión del desarrollo plantea tres enfoques básicos: el económico, el ecológico y el político- social, mediante los cuales se pretende alcanzar como puntos más importantes:
•    mantener los procesos ecológicos básicos;
•    mantener la diversidad biológica;
•    estabilizar las poblaciones humanas;
•    satisfacer las necesidades básicas y mínimas;
•    reducir el uso de recursos no renovables;
•    reducir los niveles de producción de basura;
•    mejorar la calidad de vida y las prestaciones de bienes y servicios;
•    redistribuir los medios de producción y
•    reducir los desequilibrios regionales.

La sustentabilidad implica conciencia, sensibilidad, responsabilidad, cambios de actitudes y políticas ciudadanas, aspectos éticos, culturales y religiosos, así como patrones de consumo y estilos de vida. El verdadero reto para alcanzar el desarrollo sostenible es no sólo lograr la conjunción y participación de todos los sectores de una sociedad determinada, sino el compromiso global de todos los grupos sociales que habitan nuestro planeta.

Fuente: Guía de conocimiento sobre desarrollo sostenible
Garrido García, Fco. Javier.
ÖKOTECCUM Dr. Marcos Sommer.

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