Costas
 “Entre los años 1990 y 2010, más de mil millones de personas de países en desarrollo se moverá desde las áreas rurales hacia las grandes ciudades. Al cambio del siglo, cerca de un cuarto de la población de los países en desarrollo vivirán en aproximadamente 300 ciudades con una población de más de un millón de personas y 50 de éstas tendrán una población de más de cuatro millones de personas. Aproximadamente el 80% de las ciudades más grandes del mundo están en los países en desarrollo. La mayoría de estas ciudades están localizadas en la costa” (SIDA, 1997).
Si alguien declararse la GUERRA contra los mares, su mejor estrategia ofensiva consistiría en fijar las costas como objetivos, por ser estas las zonas de mayor concentración de la actividad biológica.
Uno de los aspectos comunes que nos podemos encontrar en cualquier costa del globo es la atracción que ésta ejerce sobre la población de tal forma que, en términos generales, es la zona más intensamente usada tanto para el asentamiento de la población como para la explotación de los recursos. Para hacernos una idea de la magnitud de este fenómeno basta considerar cómo se concentra la población mundial en la zona costera. Se ha estimado que unos 2000 millones de habitantes (un 38% del total mundial) viven en la zona costera (tomada por ellos como una franja de 100 Km de ancho desde la línea de costa).
Según estudios aproximadamente el 60% de las zonas costeras son inhabitables de modo permanente, esto significa que aproximadamente el 38% de la población mundial vive en el 7.6% del suelo disponible en la Tierra. Otras estimaciones recientes rebajan la población costera a cifras de 1200 millones, pero aun así, es una cantidad muy significativa de la población mundial.
Esta concentración de la población genera un incremento de la urbanización en dicha zona así como un creciente uso de los recursos existentes. En la medida en que este uso de la zona costera se haga sin prever el impacto que se pueda generar o, simplemente sin tenerlo en cuenta, se dispone de todos los elementos para una degradación ambiental (en el sentido más amplio de la palabra) de esta zona.
Las zonas costeras están sufriendo una transformación acelerada y, en ocasiones sumamente drástica. Los cambios se manifiestan en la forma de problemas ambientales, sociales y económicos, tales como: - a) Conflictos relacionados con el uso de la tierra y la asignación de recursos (masivas inversiones en gran medida sin ninguna planificación playa Montoya y Manantiales), en sectores como el turismo, la expansión portuaria y las instalaciones industriales).
- En ausencia de un régimen inequívoco de derechos de propiedad o de manejo, los recursos pesqueros, la tierras del litoral, las playas, etc. sufren los efectos del agotamiento, la invasión o el abuso.
- b) La degradación de los ecosistemas costeros. La transformación del uso de la tierra, junto con la expansión de la infraestructura costera incrementan el deterioro de los hábitat costeros. Los bosques primarios, un vinculo importante en la productividad primaria y secundaria de las zonas cercanas al litoral esta desapareciendo.
- c) El agotamiento de las reservas pesqueras comerciales (sobre capitalización y cierre de plantas degradación del hábitat, el incumplimiento de las reglamentos de manejo y las practicas ilícitas etc.) .
- d) El deterioro de la calidad de las aguas costeras por la contaminación causada por fuentes terrestres. Hay indicios de que los volúmenes y niveles de concentracion de los efluentes están excediendo la capacidad natural de dilución.
- e) El aumento de la erosión costera inundaciones e inestabilidad de la ribera están ligados en un ciclo que amenaza la salud pública, las propiedades ribereñas y el turismo.
- h) El empobrecimiento de las comunidades costeras. La población sin tierra se asienta en las zonas costeras y depende para su subsistencia de reservas pesqueras intensamente explotadas así como también de la madera para leña. Los problemas de agotamiento de las reservas, la contaminación costera y la pobreza se interceptan y aumentan de manera considerables los conflictos intersectoriales.
La buena salud y el equilibrio de los sistemas naturales costeros son fundamentales para sostener la vida y el funcionamiento de la sociedad. Es preciso reparar las presiones que ejercen la contaminación, la explotación insostenible del suelo y el mar y los riesgos para la biodiversidad. Más información en sección Articulos y Manejo Costero de la Zona Costera. |
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